Alberto Híjar Serrano
El viernes 16 de marzo está
anunciada la marcha del Sindicato Mexicano de Electricistas con otros
sindicatos y organizaciones solidarias con el proyecto de una central obrera en
defensa de los derechos agónicos de los trabajadores. En el anuncio que se hizo
en la Universidad Obrera de México el sábado 10 de marzo, el orador central fue
Pablo González Casanova quien planteó a un grupo de invitados especiales una
exhaustiva narración de los planes neoliberales anunciados desde los setenta
con la dictadura de Pinochet y el aparente crecimiento económico de Chile en
dictadura militar aplaudida por los gobiernos de la Thatcher en Inglaterra y de
Reagan en Estados Unidos. La referencia a México la inició desde los sesenta y
los posteriores ajustes monetaristas y represivos, tanto como el de 1968. Casi
no falta en la larga intervención del prestigiado maestro, alguno de los males
no solo perjudiciales para lo que resta de clase obrera y campesina, sino
también para los pueblos y comunidades indígenas, los migrantes obligados por
la miseria, los de la economía sin control estatal, todo bajo el dominio del
crimen organizado en pleitos territoriales y financieros, estos ocultos por la
demagogia del Estado bravucón hasta el límite de no meterse con las enormes
ganancias repartidas entre los operadores de Estados Unidos, México y los
coordinadores en América con todo y tráfico de armas y dólares para la
seguridad nacional (de Estados Unidos, claro).
El discurso del ex Rector de la UNAM que no terminó su periodo por
desavenencias inexplicadas con el Estado, termina con 17 objetivos de
vinculación y articulación de las organizaciones en lucha, los trabajadores manuales
e intelectuales, los de la base urgida de alfabetización económica-política,
los trabajadores organizados y no organizados. Propone universidades y escuelas
de la Tierra, vincularse con “sindicatos y movimientos más avanzados de México,
América Latina y el mundo” y por supuesto, “pensamiento crítico y alternativo”
independiente de los partidos políticos y difundido por periódicos,
publicaciones y comunicaciones a distancia de “información-acción,
dialogo-debate-consenso”.
Casi está completo el esbozo de programa, pero el casi resulta fundamental
porque nada crecerá sin precisiones sobre el Estado y sus aparatos de control,
incluyendo no sólo a los charros sino también a las engañosas organizaciones de
izquierda falsa oportunista, autoritaria y manipuladora de multitudes
aplaudidoras. El deslinde tiene que ser claro y radical en tanto advierta la
extinción del proletariado sustituido por aquello que en El Capital se designa
como general intelligence, ese control de los procesos de producción que
anula a los sindicatos y al proletariado en proceso de toyotización, esto es,
el automatismo, la robótica y la econometría manejada desde los centros del
poder global como el FMI y el BM y el militarismo yanqui.
Hay obstáculos insuperables si se mantienen los usos y costumbres
de la resistencia sin más. El discurso de proclama de la nueva central lo hace
un intelectual famoso y oficiante en todo acto de izquierda en busca de
reflectores a sabiendas de que no hay manera de sustituirlos, ni a los medios
estatólatras ni a las famas fotografiadas en algunos de ellos porque la mayoría
los ignora. La descalificación de los recursos propios de los movimientos
populares no sólo desprecia las publicaciones propias sino los recursos de la
lucha callejera con sus pintas, volantes, mantas y asambleas de barrio. Hay 16
mil miembros del SME a la espera de ser convocados para organizar asambleas de
usuarios como al principio de la resistencia. Todo esto va junto con la
reducción de las asambleas a multitudes aplaudidoras. Quien critique, objete o
exija explicaciones de las decisiones cupulares, es acusado de traición por no
comprender que la negociación con la Secretaria de Gobernación es necesaria,
como lo era la candidatura para 4 diputaciones del SME al fin realizadas por el
PRD repartidor de canonjías en alianza con quien ofrezca más. La vieja consigna
de todas las formas de lucha ha sido olvidada.
Hay que
preguntarse con quién y para qué una central obrera. La marcha del viernes 16
indicará si se recurre al acarreo con sindicatos tan desprestigiados como el de
la UNAM, el de telefonistas, el de los mineros pese a sus justas demandas o
predominan organizaciones como la Sección IX y la 18 de la CNTE como garantía
mínima de orientación de la potencialidad proletaria. De otra manera y para
perjuicio de los trabajadores todos, se impondrá lo políticamente correcto para
no obstaculizar las platicas con la Secretaria de Gobernación. No sólo es
necesaria una central obrera en la agonía del sexenio cuando pudieran
impulsarse nuevas leyes de finiquito de los contratos colectivos de trabajo, de
los derechos de antigüedad, prestaciones, pensiones y jubilación, del trabajo
digno y de los servicios de salud expeditos, de los planes de vivienda y de
repartos de utilidades justos. Entre el viernes 16 y el 1 de mayo habrá que
defender estas reivindicaciones defensivas.
13 marzo 2012.
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